¿SABÍAS QUE...

  • El agua fue la fuerza motriz de la explotación aurífera de Las Médulas.
  • El proceso de explotación se basó en la extracción del oro por lavado a gran escala.
  • Por eso para la administración minera romana era fundamental un estricto control del agua.
  • Para ello se creó una inmensa red hidráulica con: canales de abastecimiento, depósitos de derivación y almacenaje y canales de explotación.
  • Esta red suponía una planificación a escala suprarregional y un dominio del territorio por parte del Estado romano. La red hidráulica de Las Médulas supuso el primer gran trasvase de aguas entre dos cuencas en la historia de la Península Ibérica, de la del Duero a la del Sil a través de la comarca de la Cabrera.

TÉCNICAS MINERAS

  • Se emplearon varias técnicas de extracción en función del conglomerado. La primera fase de explotación: abatir y deshacer el conglomerado aurífero. Cuando éste no poseía mucha potencia o sólo era necesario extraer una capa del mismo, bastaba con utilizar el agua como agente erosivo por gravedad.
  • Cuando se contaba con una pendiente considerable, el agua se arrojaba desde los depósitos para que fuese arrastrando el conglomerado aurífero, como si de una cárcava o zanja artificial se tratase.
  • Cuando la masa a abatir era más gruesa (a veces hasta más de 100 m) la técnica empleada fue ruina montium "el derrumbe de los montes". El conglomerado era minado por un conjunto de galerías y pozos por los que se introducía el agua para provocar su total derrumbamiento. Esta técnica se aplicó para alcanzar de una sola vez los niveles que poseían más oro.
  • La segunda fase: lavado del aluvión. También aquí el agua servía como fuerza de  arrastre del conglomerado, el flujo resultante se encauzaba hacia unos canalones de madera donde las partículas de oro quedaban depositadas por gravedad. Los cantos rodados más grandes se separaban manualmente en grandes montones para que no rompieran estos canales de lavado, son las “murias”.
  • Fase final: evacuación de los materiales estériles. Los estériles más finos, eran expulsados de las zonas de trabajo a través de los canales de evacuación; formaban grandes depósitos que incluso han llegado a cambiar el sistema de drenaje natural del terreno, dando lugar, por ejemplo, al Lago de Carucedo

LA POBLACIÓN

  • Antes de la llegada de Roma, la ocupación del territorio de Las Médulas se basaba en los castros, que eran la unidad de poblamiento y base de la organización social. Los castros se situaban en lugares prominentes y obtenían de sus alrededores más próximos todos los recursos necesarios para su mantenimiento.
  • Eran comunidades autosuficientes e independientes y en esa economía de autoabastecimiento la explotación del oro era artesanal, de escala reducida, limitada al bateo de los placeres auríferos de los ríos y arroyos de la zona. El oro obtenido era empleado para elaborar piezas de adorno personal.
  • Los intereses del Imperio Romano marcan a partir del siglo I d. C. la historia esta zona. Roma organiza el territorio en civitates y se crea un sistema de explotación global de los recursos que implicó una estrecha relación entre la explotación de las minas y la de los territorios en que se encontraban.
  • Los habitantes de la zona eran de origen local y proporcionaban el grueso de la mano de obra para el trabajo en las minas. Se trataba de trabajadores libres, que con sus jornadas pagaban parte del tributo que las civitates debían al fisco imperial.
  • Todos estos aspectos sociales y territoriales se pueden observar en la Ruta de los Poblados, además de los aspectos específicos de la organización del espacio interno de los asentamientos de época prerromana y romana.

Las Médulas en cifras

  • La explotación de Las Médulas duró entre 160 y 190 años, aproximadamente desde 30 / 40 d.C. - hasta fines s. II / principios s. III d.C.
  • La cantidad estimada de oro extraído fue de unos 4.677,500 Kg, teniendo en cuenta los diversos condicionantes que han afectado al material removido por los romanos desde el abandono de la explotación.
  • Los canales (corrugi) que abastecían de agua a Las Médulas (de más de 100 km en algún caso) medían entre 3 y 5 pies romanos (90-150 cm) de anchura y se trazaban con una pendiente en torno al 0,3 - 0,5 %. Su sección hábil tenía una profundidad muy reducida: unos 10 cm.
  • El depósito de agua (stagnum o piscina) más grande, el de La Horta junto al Mirador de Orellán, poseía una capacidad de 16.000 / 18.000 m.